7 errores al comprimir imágenes (y cómo evitarlos)

La mayoría de las imágenes mal comprimidas no son culpa de la herramienta, sino de decisiones evitables tomadas con prisa y sin pensar. Estos son los siete errores que se repiten una y otra vez, y cómo esquivarlos todos con facilidad.

2026-09-30 · 4 min de lectura

Bajar demasiado la calidad

El error número uno con muchísima diferencia: poner la calidad al 40 o 50 «para que pese poco» sin mirar el resultado y obtener una imagen llena de bloques, halos antiestéticos y colores lavados. El ahorro extra frente a calidad 80 es realmente pequeño; el daño visual, en cambio, es enorme e irreversible.

Solución: mantente entre 75 y 85 para fotografías y revisa el resultado ampliado con calma antes de descargar nada. Si se ve mal en tu pantalla, se verá mal en casi cualquier otra.

Recomprimir una imagen ya comprimida

Comprimir dos o tres veces «un poquito cada vez» no suma ahorros: multiplica la degradación. Cada pasada con pérdida descarta más información sobre una imagen que ya venía dañada de antes por la pasada anterior: es un círculo vicioso sin salida posible.

Solución: comprime una sola vez desde el original con los ajustes definitivos. Si necesitas cambiar algo después, vuelve al original y repite el proceso desde cero: nunca trabajes sobre la versión comprimida.

Elegir el formato equivocado

Guardar fotos como PNG (archivos gigantes sin ningún motivo justificable) o gráficos con texto como JPG a baja calidad (texto ilegible rodeado de halos feos). El formato incorrecto arruina por completo el mejor ajuste de calidad posible.

Solución: fotos a JPG o WebP, gráficos y texto a PNG. Ante la duda, elige WebP sin dudar: pesa menos que JPG con la misma calidad y además maneja transparencias sin problemas.

Comprimir los originales

Aplicar la compresión sobre la única copia existente de una foto y descubrir después que la necesitabas a máxima calidad: para imprimir, para editar, para entregar a un cliente. La información perdida no vuelve jamás.

Solución: regla de oro, trabaja siempre sobre copias y nunca sobre originales. Los originales se archivan intactos para siempre; las versiones comprimidas son desechables por definición. Si solo tienes una copia, esa copia es el original: protégela.

No revisar el resultado

Descargar 20 imágenes de golpe sin mirar ni una sola y descubrir horrorizado al publicar que tres salieron mal: un logo con el texto emborronado, una foto con el cielo a bandas. El lote magnifica los errores individuales: un fallo que en una foto es anecdótico, en doscientas es un problema.

Solución: las tarjetas muestran el peso y el ahorro de cada imagen individual; dedica un minuto a revisarlas con atención, ampliando las más críticas. Verificar es parte del trabajo bien hecho, no un extra opcional: el minuto que inviertes revisando te ahorra el disgusto de descubrir el fallo ya publicado.

Preguntas frecuentes

¿Por qué mi imagen se ve pixelada tras comprimir?

Calidad demasiado baja o recompresión en cadena. Vuelve al original y comprime una sola vez a calidad 75-85.

¿Es malo convertir de JPG a PNG?

No recupera calidad y multiplica el peso: solo hazlo si necesitas transparencia o edición sin pérdida.

¿Comprimir afecta a la impresión?

Sí: para imprimir usa los originales sin comprimir. Las versiones comprimidas son para pantalla.

¿Qué hago si el archivo sigue pesando mucho?

Baja un poco la calidad, cambia a WebP o redimensiona: a veces el problema es el tamaño en píxeles, no la compresión.

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